Historia de la Kinesiología Científica Argentina (período universitario)


INTRODUCCIÓN

Ya llegando a fin de siglo, nosotros como profesionales kinesiólogos, nos interesamos sobre el comienzo de la Kinesiología con un enfoque científico, aquí en la Argentina.

Así es que buscando información, vimos que, si bien los agentes utilizados por la kinesiterapia (el uso de las manos provocando movimientos terapéuticos) son tan antiguos como el comienzo de la humanidad pues la gimnasia, el masaje, fricciones y las movilizaciones son de larga data, vimos que como ciencia se constituyó bastante tardíamente y que en nuestro país recién a fin del siglo pasado y principios de este comienza el período científico de la kinesiología.

Vamos a comenzar el trabajo realizando una conceptualización de la kinesiología como un sistema de conocimientos, razón por la cual puede constituirse como ciencia, y una ubicación en los períodos de la evolución histórica.

Como todo nacimiento de la ciencia se busca en la filosofía, no debemos olvidar aquí de nombrar a Aristóteles, quién en una visión de conjunto del hombre como un sistema y uniendo conceptualmente vida con movimiento, nos habla de kinesiosofía como expresión de la manifestación y como esencia de la vida dividiéndola esquemáticamente en tres campos: 1) el de la ciencia: que comprende la kinesiotecnia y kinesionomía; 2) el de las aplicaciones: kinesifilaxia y kinesiatria; 3) el de la conciencia: sensación, expresión y comunicación. Si bien esto parece un conjunto de palabras en desuso, realmente constituye todo el sistema de la kinesiología, y si actualmente veríamos al hombre como un todo y no fragmentado o atomizado en donde cada especialista se dedica a un sector, comprenderíamos que estos tres campos son propios de la ciencia.

El primero en utilizar el término kinesiterapia fue un sueco llamado Georgii en el año 1845. En 1872 hace uso del término Stapfer para denominar a la terapéutica por el movimiento. Sin embargo, el término “cinesiologie”, es decir, kinesiología lo definió por primera vez como “ciencia del movimiento en sus aplicaciones educativas, filácticas y terapéuticas” en 1857 Napoleón Bally. Las ramas subsidiarias que involucra la kinesiología son la kinesiagogía (educación física), la kinefilaxia (prevención) y la kinesiatría que incluye kinesiterapia, fisioterapia y rehabilitación.

Los conceptos fueron evolucionando junto con las aplicaciones terapéuticas, en 1968 el Dr. Chertkoff considera que kinesiología es “el estudio, la descripción y la aplicación de todas las expresiones biofísicas y psíquicas que tienen como factor al movimiento”[1]. En esos años se afirma que “el movimiento a, en, con y por el ser observado, estudiado como estímulo que al actuar en las propiedades biokinéticas del organismo es capaz de producir efectos kinetogénicos presumibles en virtud de leyes que los explican, da con los agentes, las técnicas y los métodos el conjunto que constituye el sistema de la kinesiología”.[2]

En un estudio de la evolución histórica de la kinesiología, se puede transitar por los siguientes períodos: 1- período empírico primitivo; 2- período intuitivo y esotérico; 3- período de observación grecorromana; 4- período empírico y racional de la Edad Media y Renacimiento; 5- período experimental acriteriológico; 6- período científico. Este último comprende tres fases que son: a) fase de investigación funcional criterio-lógica; b) fase de especialización; c) fase de sistematización.

En la presente monografía vamos a tratar de desarrollar el último período científico en nuestro país cuyas dos últimas fases todavía están en plena evolución. Se puede decir que la acreditación en especialidades dentro de la kinesiología recién se está dando a través de algunos Colegios Profesionales (por ejemplo el de la Provincia de Bs. As.) y no en todas las especialidades, como así también la posibilidad del Doctorado en Kinesiología y Fisiatría a través de la presentación de una tesis doctoral en la Facultad de Medicina de la UBA comenzó hace escasos años. Esto muestra que la fase de especialización todavía está en desarrollo, como también la sistematización de la investigación científica en kinesiología.

DESARROLLO

El auge europeo de fines del siglo pasado por la kinesiterapia se vio reflejado, entre otros, en Gustav Zander quién en Estocolmo en 1864 ideó los aparatos de mecanoterapia con poleas, palancas y pesos que ofrecían resistencias o asistencias en los ejercicios. Estos ejercicios terapéuticos propuestos por Zander debían tener una dosificación exacta respetando la fatiga y la localización de la acción.

Cerca de 1884, llagaron estos aparatos a la Argentina por medio de Ernesto Aberg, quien escribió el primer libro de ejercicios terapéuticos en Sudamérica. Esta literatura específica de kinesiología fue continuada por Cecilia Grierson quien en 1897 escribió “Masaje práctico con ejercicios complementarios”.

Al iniciarse el siglo XX, los especialistas fisioterapeutas se interesaban primordialmente en la electroterapia, mientras que los ejercicios terapéuticos eran del dominio del ortopedista, del neurólogo y de los médicos de los balnearios.

La doctora Cecilia Grierson, primera mujer médico en la Argentina graduada en 1889, real precursora de la kinesiología universitaria, se desempeñó en distintas especialidades médicas como tocoginecología, pediatría, se dedicó a la reeducación de ciegos y sordomudos, a la enfermería (cuando fundó la Escuela de Enfermeras en 1886 y dirigió hasta 1913) y a la kinesioterapia. Pero se le denegó la posibilidad de ser catedrática en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires cuando se presentó a concurso para la Cátedra de Obstetricia para parteras en el año1894. A pesar de esto, en 1903, solicita autorización para dar un “Curso teórico – práctico de kinesiterapia” pues había enseñado durante 15 años en la escuela de Enfermeras y Masajistas y se había perfeccionado en el área en el extranjero. Fundamentaba la necesidad de formación en kinesiterapia la falta de conocimiento generalizado en los médicos para realizar indicaciones pertinentes al respecto y planteaba la realidad que ese espacio lo podían ocupar personal no idóneo en el arte de la salud. Aunque tuvo que luchar con inconvenientes burocráticos, por fin en 1904 fue designada adscripta a la Cátedra de Física Médica e Instituto de Fisioterapia que dirigía el profesor Jaime Costa, asignándola al sector kinesiterapia. De esta manera, el curso sobre Gimnasia Médica que constaba de 16 clases dos veces por semana, y el cual es el antecedente más antiguo de enseñanza universitaria de kinesiología en nuestro país, lo dictó en 1904 y en 1905 y luego desapareció el curso. El temario abarcaba la gimnasia y el masaje, las manipulaciones, sectorizados en las regiones del cuerpo e incluía también la kinesiterapia de patologías neurológicas, ortopédicas, respiratorias y enfermedades de los distintos aparatos circulatorio, digestivo ginecológico y de los órganos de los sentidos.

Contemporáneo a esto, en el año 1904, en el Instituto de Fisioterapia del Hospital de Clínicas, se crea una sección de Kinesiterapia, cuyo jefe era el Dr. Octavio Fernandez, creador de la Kinesiología Científica Argentina, y dependiente del mismo servicio se crea en el año 1906 la primera Escuela de Kinesiterapia.

Cuando la Municipalidad retiró el presupuesto para la escuela de enfermeras entre los años 1889 y 1906 Grierson siguió de manera honoraria hasta que luego le reintegraran el presupuesto y pasando a llamarse Escuela de Enfermeras y Masajistas dependiente de la Cruz Roja Argentina y de la Asistencia Pública, la cual funcionó hasta 1928. Dentro del programa de la Escuela para enfermeras se observa la inclusión en una de las bolillas del área kinésica con la enseñanza de aplicación de frío y calor, masaje, electricidad, etc. Creó un instituto para ciegos, verdadera precursora en esa área, aún considerando que actualmente la rehabilitación del no vidente es un campo poco transitado por los kinesiólogos y en donde la labor de orientación espacial y motricidad le compete por excelencia.

En la misma semana de abril de 1919, cuando se rendían homenajes en la Cámara de Diputados, en el Consejo Deliberante y en el Consejo Directivo de la Facultad de Medicina, por el fallecimiento del eximio Dr. Penna debido a su obra como médico, científico e infectólogo, entre otras cosas, la doctora Grierson presenta el proyecto de creación de la Escuela Nacional de Enfermeras y Masajistas, dependiendo del Departamento Nacional de Higiene, cuyo director había sido justamente el Dr. Penna. En esta presentación del proyecto establecía que el curso de masajista debía realizarse un año después del de enfermera y ser para las diplomadas en enfermería.

Más adelante presentó una reglamentación de la Escuela de enfermeras y masajistas de la Asistencia Pública cuyo objetivo primordial era preparar enfermeros/as y masajistas, extenderles un certificado que los habilitara para ejercer la profesión legalmente, en este documento explicaba las condiciones de ingreso, el plan de estudios, las prácticas, las disposiciones generales. En los programas detallaba los contenidos de un curso preparatorio de primeros auxilios y otro de economía doméstica para un primer año; otro, Curso de asistentes de enfermería (primer año) en donde se formaba con los cuidados generales de los enfermos; un Curso de Enfermero/a (segundo año) donde se impartían conocimientos de cuidados especiales a los enfermos según las distintas patologías; otro curso de Gimnasta-masajista el cual tenía una formación en fisiología, higiene, patología y cirugía, anatomía general y topográfica, gimnástica y masaje médico y técnicas de kinesiterapia en las distintas afecciones.

En 1922 y dependiendo de la Cátedra de Radiología y Fisioterapia se inicia un curso oficial de 2 años de duración, del cual en el año 1923 egresaron los primeros diplomados argentinos con el título de kinesiólogos, nominación que se le debe al Dr. Octavio Fernandez.

Este curso continúa durante 14 años, cuando en 1937 se crea, en la Facultad de Medicina, la Escuela de Kinesiología, gracias a la presentación de un proyecto del Profesor Nicanor Palacios Costa, titular de clínica obstétrica y quien más tarde iba a ser Miembro Honorario del Ateneo de la Escuela de Kinesiología y consultor en la publicación oficial del mismo llamado Archivos Argentinos de Kinesiología. Entre 1938 y 1946 la dirección de la Escuela de Kinesiología está a cargo del Dr. Octavio C. Fernandez. En ese momento se elevaba a una jerarquía superior universitaria con estudios durante 3 años y se requería el título de Bachiller como condición de ingreso. Las materias de primer año eran anatomía, fisiología e histología, las del segundo año: kinesiterapia general, física kinésica e higiene y las del tercer año: patología, kinesiterapia especial, educación física y deportismo. En Anatomía de la Escuela de Kinesiología se contó con el dictado de clases del mismísimo Avelino Gutierrez. Después de 1946, el director de la Escuela de Kinesiología fue el Dr. Juan M. Nágera quien, además, era titular de algunas de las materias de la carrera. El Dr. Nágera, médico clínico y docente de la Facultad durante 15 años llegó a ser nombrado Director de la Carrera habiendo estudiado y reconocido la importancia de la kinesiología, tan poco conocida y empleada hasta el momento como parte del arsenal terapéutico, en particular lo relacionado con la kinesiterapia de los cardíacos, tema de su tesis profesoral. Así mismo, puso al alcance de los estudiantes y médicos las indicaciones de esta terapéutica en todas las especialidades tanto médicas como quirúrgicas. Nágera, por aquella época en 1947 y con conceptos hoy en día aplicables, realza la importancia de la kinesiología diciendo: “Las grandes ayudas que el médico puede prestar a las fuerzas reparadoras del organismo están dadas en primer lugar por el reposo del órgano enfermo y en otros por el ejercicio metódico y progresivo del aparato. El uso de los recursos naturales tiene hoy mucho más valor para curar enfermedades que los recursos farmacológicos” [3] y repitiendo lo dicho por Lagrange “el movimiento está siempre indicado a menos que se demuestre previamente que puede ser pernicioso”[4]

A la par de la sistematización de la Carrera a nivel Universitario, en el área asistencial también comenzaban los esbozos de servicios de kinesiología en los hospitales en el país. En 1936, se proyecta la reforma de una sala del Hospital Rawson para construir la División de Traumatología y Ortopedia, cuya inauguración procede en el año 1938 y dicho Servicio, a cuyo frente está el Dr. E. Finochietto, se divide en 4 secciones: enfermería, consultorio externo, quirófano y kinesiterapia. En el reglamento interno que rige a este servicio, se detalla la labor del encargado de la sección de kinesiterapia, determinando que recibirá los pacientes derivados de los médicos para realizarle el tratamiento; y, si eran necesarios ayudantes, estos deberían estar bajo su control. Más allá de este reglamento, el jefe de kinesiología declara que al kinesiólogo no se lo consideraba como “un auxiliar técnico receptor de órdenes e indicaciones, sino como un profesional especializado con criterio propio”[5]. Entre 1948 y 1950, una vez desaparecida la sección de kinesiología del Servicio de Traumatología y Ortopedia, se siguió trabajando con menor actividad científica y en colaboración con la Asociación de Profesores de Educación Física, cuyo presidente era el Profesor Enrique Romero Brest, quien desde que fundó el Instituto Superior de Educación Física en 1905, el deportismo y la educación física estuvieron muy emparentados con la labor kinésica.

Si bien lo anterior fue un comienzo en lo asistencial hospitalario, no dejaba de ser una división dependiente del Servicio de Traumatología y Ortopedia, pero el primer Servicio de Kinesiología creado en el país fue el Servicio de Kinesiología UAMI, Rivadavia – Peralta Ramos, en el año 1948.

Ya para el año 1949 las actividades que desarrollaba la Escuela de Kinesiología comprendía no sólo la enseñanza oficial del plan de estudios y los cursos de perfeccionamiento sino que también abarcaba trabajos de investigación, ateneos, cursos libres, publicación de revistas especializadas como la llamada “Archivos Argentinos de Kinesiología” producciones científicas de los profesores de la carrera, interrelación con otras Cátedras de la Facultad, creó las secciones de ortóptica y ortofonía como también el proyecto de kinefilaxia dentro del Departamento de Acción Social de la Universidad, biblioteca especializada y las Jornadas Argentinas de Kinesiología Anuales. Con esto vemos que Nágera dio un empuje verdadero a la kinesiología universitaria organizando la más amplia gama de actividades docentes, científicas y de difusión de la kinesiología.

Por el año 1952, la carrera que se cursaba en la Escuela de Kinesiología de la Facultad de Medicina de la UBA, que duraba 3 años desde 1937, pasó a tener una duración de 4 años.

Pasado el año 1958, volvió a abrirse el Servicio de Kinesiología del Hospital Rawson, gestionando los medios en las áreas docente, asistencial y científica. En ese momento se caracterizaba por la exposición de conceptos teóricos originales y su aplicación, los aportes técnicos son importantes tanto como la labor docente, formativa y de perfeccionamiento. En cuanto a lo asistencial, se perfeccionan los aparatos de vibroestimulación electrónica, su técnica y su aplicación como así también se estudian las más importantes técnicas de tratamiento.

Entre 1958 y 1968 fundamentándose en la kinesiología como ciencia, partiendo desde un resumen histórico, determinando cada área de desarrollo de la kinesiología haciendo especial acento al rol del kinesiólogo en la rehabilitación el jefe del Servicio de Kinesiología del Hospital Rawson intenta establecer una reestructuración y ampliación del servicio dividiéndolo en 7 departamentos según las áreas de desarrollo de la kinesiología describiendo qué agentes involucraría cada una. Se organiza el departamento de kinesiterapia (con masomovilización y técnicas manuales), el de gimniatría (ejercicios, gimnasia médica), el de fisioterapia (con agentes físico – técnicos), el de anapedéutica (rehabilitación), el de kinesiotecnia (relacionados con asistencia óptima e integral), el de docencia investigación y perfeccionamiento y el departamento de registros estadísticas y publicaciones. Se planeó que cada departamento esté a cargo de un jefe o encargado y para darle más coordinación al funcionamiento del servicio se designaba un coordinador general.. Vemos aquí, que por ser esta organización de hace 30 años atrás presenta una sistematización del trabajo en el hospital envidiable hoy en día en donde los servicios hospitalarios se ven abrumados de pacientes y donde la docencia e investigación quedan verdaderamente relegados por falta de tiempo y presupuesto. Por otra parte se reglamentaba que cada enfermo tenía derecho al máximo de atención humana y técnica posibles y ningún kinesiólogo podría emplear técnicas o métodos distintos a los dispuestos por el jefe sin conocimiento y autorización de este. Este estricto control del jefe hoy en día está superado, dándose más confianza a los profesionales, permitiendo tratamientos más libres y abiertos sin llegar a la improvisación.

Alrededor del año 1964 comenzó la inquietud por incorporar en el plan de estudios asignaturas humanísticas como psicología y sociología, ya que el kinesiólogo debe tener una visión de los principios básicos de esas ciencias afines pues los necesita al tener contacto por largos períodos que lleva la reeducación con los pacientes y sus familias. ¿Por qué, se preguntaban en aquella época algunos kinesiólogos, tanta indiferencia en la escuela de kinesiología ante la necesidad de incluir estos estudios ampliando los programas?.

Queremos hacer referencia aquí a la monografía de la kinesióloga Gulminelli, quien detalla la evolución y cronología de acontecimientos desencadenados en la Escuela de Kinesiología entre los años 70 y 90 con suma precisión pues sus fuentes fueron directas y vivenciales y no hay mejor relator histórico que quien vivió los momentos referidos.[6]

Vimos hasta aquí cómo la kinesiología fue organizándose cada vez más en la Universidad y en los Hospitales, constituyendo y abarcando los aspectos y objetivos que la Universidad persigue, que son la docencia, la investigación y la extensión social que se desprende con lo asistencial. Pero, sin embargo, si bien los logros y los avances fueron muchos en este siglo, vemos que todavía tenemos un camino largo por recorrer, por mejorar, por superar día tras día.

CONCLUSIÓN

Hoy en la actualidad, y a un siglo del comienzo de este período, vemos que sigue desarrollándose como ciencia, a veces, lamentablemente a pasos bastante lentos que no se corresponden con los vertiginosos avances de la medicina y la tecnología. Tal vez, y a nuestro entender, esto está relacionado con la escasa formación que brinda la Universidad en el tema de investigación científica en el área, con la mediocridad que se encara la formación de profesionales desde las distintas dolencias que tiene la enseñanza universitaria y que no escapa a la problemática de la educación y del país en general, con la falta de docentes en la Carrera con formación pedagógica que incentiven en los alumnos una postura crítica científica en los trabajos estudiados, analizados o presentados, y, en fin, una autocrítica como profesionales que en la vorágine de la atención automatizada se pierde el trabajo sistemático, el seguimiento metódico y científico, la investigación seria.

Parece no haber pasado el tiempo en algunas apreciaciones respecto de la Escuela de Kinesiología y citando palabras textuales de la Dra. Grierson en 1910 cuando decía: …”parece fácil establecer escuelas de enfermeras y masajistas -léase actualmente kinesiólogos-, a juzgar por las numerosas tentativas hechas desde 1885,… a pesar de que el resultado de la mayor parte de esos centros en cuanto al mejorar el personal de enfermeros y masajistas ha sido nulo. … este resultado negativo indica que hay muchas y grandes dificultades para preparar enfermeros y masajistas y hacer funcionar con éxito una escuela de esa naturaleza, produciendo un resultado satisfactorio la obra… Error es creer que la ignorancia sumisa y rutinaria, la mansedumbre del esclavo sin voluntad, es el mejor cooperador en la asistencia médica dentro de los hospitales…”[7]

A veces nos preguntamos cómo puede ser que pasados 50 años siga en vigencia total o parcialmente lo dicho por Nágera en 1947: …¿”Por qué, entonces, la medicina no utiliza como debe al kinesiólogo?. Las causas son varias; en primer lugar por una de esas cosas inexplicables, al profesional del arte de curar no se le enseñan las directivas e indicaciones principales de la kinesiología y mal se puede indicar un recurso que se ignora; segundo, el kinesiólogo debe comprender su papel de trabajo en equipo colaborando en pie de igualdad con el radiólogo, el clínico, el ortopedista, el reumatólogo, etc.; y no aislarse en un dogmatismo estéril; si en algo debe sí encerrarse como en una torre almenada, es en la ética más rigurosa de la cual no debe jamás alejarse, y que puede resumirse en los tres grandes consejos de la Chartered Association de Londres: no aceptar enfermos sin indicación médica; no anunciarse sino en revistas médicas; y no recibir porcentajes ni darlos a nadie.”[8]. Si bien algo de lo anterior fue superado, a veces no está tan alejado del actuar de este fin de siglo ni tan desubicado el recordar ahora más que nunca los tres consejos éticos.

Como homenaje a todos los kinesiólogos y médicos relacionados con la kinesiología y fisiatría que hicieron historia por su labor científica, docente, asistencial o simplemente por su fuerza en la personalidad, queremos sumarnos al pensamiento de Pascal: “Los primeros conocimientos que los antiguos nos legaron sirvieron de eslabón a los nuestros y en esta ventaja les debemos la superioridad que tenemos sobre ellos; porque habiéndose elevado hasta el punto al que nos llevaron, un esfuerzo muy pequeño nos ha permitido subir más con menos pena y menos gloria de la que tenemos estando encima de ellos. Es este el punto desde el cual podemos descubrir cosas que les era imposible ver. Nuestra visión alcanza un ámbito mayor y aunque ellos sabían tan bien como nosotros todo lo que podían observar en la naturaleza, no la conocían tanto y nosotros escudriñamos más lejos.”[9]

Pero también queremos recordar y homenajear en esta pequeña monografía en donde recorrimos el nacimiento de la Kinesiología Universitaria, en donde nombramos a los iniciadores de las Cátedras de la Escuela, a un médico titular de la Cátedra de Anatomía de la Escuela de Kinesiología de la Facultad de Medicina de la UBA entre los años 1977 y 1995, el Dr. Hugo D. Mansi, con quien nosotros, los autores del presente trabajo, fuimos docentes y transitamos durante 10 años la docencia de anatomía para kinesiólogos, nos formó y formó un plantel de kinesiólogos anatomistas para formar kinesiólogos. Pero, parafraseando al mismo Nágera, cuando dice: “…porque breve es la vida y largo es el arte” [10], el Dr. Mansi fallecido en 1995, dejó un plantel que trató de continuar su línea de docencia, el respeto por el alumno, por la investigación científica, por lo académico, por la profesión. Aunque no por mucho tiempo, pues fue instaurado al año y medio sin la validación de un concurso en el puesto un Profesor Titular y la totalidad de los docentes presentaron formalmente la renuncia no quedando nadie del plantel formado por kinesiólogos durante casi 20 años de Cátedra. Así como el mismísimo Nágera recordara las clases de anatomía en Kinesiología por el Dr. Avelino Gutierrez, nosotros tenemos el más eterno agradecimiento al Dr. Mansi por su “dedicación exclusiva” a nosotros, a nuestra Cátedra y a la Carrera de Kinesiología.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Chertkoff, A. “Contribución del servicio de kinesiología del Hospital Rawson a la evolución teórica y científica de la kinesiología argentina”. Revista La prensa Médica Argentina, Vol. 55 N° 43 – 44, año 1968.
  2. Chertkoff, A. “Origen, evolución y formación conceptual del servicio de kinesiología”. Revista La prensa Médica Argentina, Vol. 55 N° 41 – 42, año 1968.
  3. Fauvet Jean, “Historia de la medicina”, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1968
  4. Grierson Cecilia, “Trabajos presentados al Congreso Internacional Americano de Medicina e Higiene” (1910) pg. 273.
  5. Gulminelli, Amada “Historia general de la kinesiología hasta el siglo XIX. En Argentina detalle puntual años 1972/73” Monografía presentada en la Cátedra de Historia de la Medicina, Facultad de Medicina UBA 1996
  6. Imaz Virginia “Kinesiología Argentina” Revista Orientación Médica, Bs. As. 10 de enero de 1964, pg. 16.
  7. Kohn Loncarica, A.G. “Cecilia Grierson – vida y obra de la primera médica argentina” año 1976, pgs. 45 a 65.
  8. Laín Entralgo P. “Historia de la medicina”, Salvat Editores S.A., Barcelona, España, 1985
  9. Licht Sidney. “Terapéutica por el ejercicio” Salvat Editores S.A. Barcelona. España. 1964 cap18 Historia.
  10. Nágera Juan M., “Cátedra de Kinesiología. Facultad de Ciencias Médicas. Horarios, Cursos y Actividades que se desarrollan”. 1949. Imprenta Alfredo Frascoli.
  11. Nágera Juan M. “Clase inaugural magistral del Profesor Titular de la Escuela de Kinesiología” Archivos Argentinos de Kinesiología. Octubre 1947, pgs. 7 – 13
  12. Nágera Juan M. “Informe sobre las actividades desarrolladas al frente de la Escuela de Kinesiología como Profesor Titular”. Archivos Argentinos de Kinesiología. Pgs. 54 – 73.
  13. Palacios Costa, Nicanor, “Presentación”, Archivos Argentinos de Kinesiología, octubre 1947.
  14. Revista La Semana Médica “Ecos del fallecimiento del Profesor José Penna”, tomo XXVI abril 10 de 1919, pgs. 377 – 382.
  15. Reportajes Kinésicos “Primer Servicio de Kinesiología en el País” Revista Kinesiología, 1971, pgs. 8 – 10
  16. Sarton, George. “Seis Alas” Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1965.

Autora: Prof. Dra. Cristina Oleari

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